…y aquel dolor desgarrado proviene de mi pecho,
honda es la herida de donde brota la purulante sangre y
ardientes cómo el fuego son los deseos de poseerte.
Es la necesidad enferma la que me empuja al abismo,
he mirado lentamente ya el oscuro sin fondo,
y sentido también su aliento llevándome hacia él…
Flotar… caer… después… nada…
Llegar a sus brazos condescendientes y dejarme llenar de bruma,
volverme bruma y desaparecer.
Bendito ángel del infierno,
guía de los condenados
el tiempo guardará la hora de tus dulces besos
y de la muerte obtendrás las alas para surcar nuevos infiernos.
Tú has sido mi alegría desde el socavado puesto,
sí de lágrimas es el valle y de espinas el camino,
esas lágrima han de ser el fondo de mi alma
y las espinas han de ser de las rosas blancas que adornarán mi tumba.
¡Marchaos lejos de mi sanguijuelas vampíiricas, mi cuerpo seco está!
¡Venid, oh, venid! El Padre Tiempo con el Olvido, la tristeza y la soledad
¡Rogad, rogadle a ese ángel con sus endemoniados ojos color del café que de mi jamás se aparte!
Y así, con la redondez de Luna en lo alto del cielo nocturno,
Por fin… Morir…
honda es la herida de donde brota la purulante sangre y
ardientes cómo el fuego son los deseos de poseerte.
Es la necesidad enferma la que me empuja al abismo,
he mirado lentamente ya el oscuro sin fondo,
y sentido también su aliento llevándome hacia él…
Flotar… caer… después… nada…
Llegar a sus brazos condescendientes y dejarme llenar de bruma,
volverme bruma y desaparecer.
Bendito ángel del infierno,
guía de los condenados
el tiempo guardará la hora de tus dulces besos
y de la muerte obtendrás las alas para surcar nuevos infiernos.
Tú has sido mi alegría desde el socavado puesto,
sí de lágrimas es el valle y de espinas el camino,
esas lágrima han de ser el fondo de mi alma
y las espinas han de ser de las rosas blancas que adornarán mi tumba.
¡Marchaos lejos de mi sanguijuelas vampíiricas, mi cuerpo seco está!
¡Venid, oh, venid! El Padre Tiempo con el Olvido, la tristeza y la soledad
¡Rogad, rogadle a ese ángel con sus endemoniados ojos color del café que de mi jamás se aparte!
Y así, con la redondez de Luna en lo alto del cielo nocturno,
Por fin… Morir…
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