20091117
Triunfantes mis ojos
te miran enrojecido,
mis manos inquietas
acarician tus mejillas
y mis brazos cálidos
fuertemente a mi pecho
te aferran.
Murió su inmensa Luna
y tu rostro radiante adorna
mi manto celeste
en las frías noches
donde junto a mi
tus labios no están;
al suelo cayeron
los cinco soles
y mis días ahora
son coronados y bendecidos
con tu intenso amar.
Las ya agrietadas columnas
de los templos del Sol y la Luna
ceden ante el peso de tu llegada
y colapsan inevitables los templos sobre sí mismos,
de las ruinas brotaran afiladas espinas cual catanas
y el amor por ti florecerá;
con cariño y dulzura cuidarás mi rosal
y por ti, de sólida seguridad
un nuevo templo se erigirá
para tu alma en mi tierra resguardar
sobre los escombros
de aquellos dioses sacrificados.
Acurruca tu hermosura en mi pecho
y tus ojos café procura cerrar,
duerme y descansa,
vive y conmigo se feliz,
que para los dos, Cronos
detuvo el inclemente tiempo
para conservar así
nocturna y fragante
te miran enrojecido,
mis manos inquietas
acarician tus mejillas
y mis brazos cálidos
fuertemente a mi pecho
te aferran.
Murió su inmensa Luna
y tu rostro radiante adorna
mi manto celeste
en las frías noches
donde junto a mi
tus labios no están;
al suelo cayeron
los cinco soles
y mis días ahora
son coronados y bendecidos
con tu intenso amar.
Las ya agrietadas columnas
de los templos del Sol y la Luna
ceden ante el peso de tu llegada
y colapsan inevitables los templos sobre sí mismos,
de las ruinas brotaran afiladas espinas cual catanas
y el amor por ti florecerá;
con cariño y dulzura cuidarás mi rosal
y por ti, de sólida seguridad
un nuevo templo se erigirá
para tu alma en mi tierra resguardar
sobre los escombros
de aquellos dioses sacrificados.
Acurruca tu hermosura en mi pecho
y tus ojos café procura cerrar,
duerme y descansa,
vive y conmigo se feliz,
que para los dos, Cronos
detuvo el inclemente tiempo
para conservar así
nocturna y fragante
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