Hoy mi mano vacía se aleja del verdor de tu jardín,
el Sol eterno no besará más mi piel en la tierra de tu desierto
y la Luna de plata no tendrá más espectáculos de amor y pasión
que compartir noche a noche con las inquietas estrellas.
Derramadas mis lágrimas formarán parte del frío lago que es tu silencio,
para que tu adorada soledad navegue calmada y etérea,
naufrague y se hunda en el fondo de tu prisión de cristal.
Regreso por ese mismo camino que trazamos juntos,
dejaré a mi paso por el bosque sombrío todos esos sueños rotos,
las ilusiones atrasadas y las sonrisas asesinadas,
los libero de mi alma para que llenen de sonido tu mundo carente de melodía;
te han de cantar de día con la suavidad de la brisa que toca tus mejillas
y mueve el largo de tu cabello sobre tus hombros…
de noche, te arrullarán e invocarán el alivio del sueño
para que tengas un destello de felicidad.
Wonderland… Escuché tus flores cantar, hoy mudas están…
Toque la suavidad de tu piel y el calor humano de tu alma…
Probé una tarta que mis sentimientos hizo crecer
y también bebí de aquella botella que miniaturizo mis esperanzas…
Wonderland… País de las maravillas, mi lejana maravilla…
Alejándome de ti me encuentro, cruzando el puente del olvido,
convirtiéndome en un recuerdo enmohecido y sepultado;
he dejado a tu lado un beso y una sonrisa…
que espero en algún momento de amarga agonía
den un poco de calor a ese nefasto día
en el que descubras que me he perdido en Madland,
la tierra enloquecida…
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