Hoy me tropecé con un pedazo de mi que estaba tirado inerte en el suelo... Aún no sé de dónde provino, físicamente estoy "completo"... Pero… Tengo el temor de que sea una manifestación corpórea de lo que sentí que dentro de mí murió... Sí es así... Espero no morir sepultado por los cadáveres...
Como de costumbre los faros de la calle alumbraron mi alcoba permitiendo que mis temores no crecieran hasta topar con el techo, aunque tan solo es una paz momentánea, ya que mientras permanezco sentado frente a ustedes mis temores se alimentan de las palabras escritas, de las imágenes y de la electricidad que transita desde sus cálidos hogares y se desparrama absurda dentro de mi cerebro.
Creo que estoy enfermo, la enfermedad es gangrena, mi cuerpo se pudre a cada respiro, puedo sentir como pequeños jirones de carne se desprenden del hueso y por si fuera poco también puedo oler dicho proceso... Es asqueroso el tocar mi piel, el simple roce de la ropa me produce las nauseas más agresivas que he experimentado en toda mi vida, he vomitado ya bilis y parte del corazón... pero el olor, el hedor me evoca las más grotescas imágenes... mierda, si, es mierda lo que huelo... la gangrena huele a mierda.
De pronto el carrusel se detiene, no sé lo que pasa, entre la gente no puedo distinguir el rostro de mi madre, tampoco se encuentran a mi lado los amigos con los que subí al juego, sólo veo gente extraña a mí, gente ajena a mi vida y que se burla de mi pequeñez, de la desnudes de mi alma, de que estoy perdido; estoy bajando los peldaños del juego y sigo sin ver a mamá, la extraño, la quiero y ella se ha ido, su rostro difuso en mi mente se borra mientras del pasamanos me deshago y ya no sé ni cómo es, no recuerdo tampoco su nombre... por cierto ¿Cuál es el mío?
Despierto contrariado, agitado, sudoroso, estoy en una alcoba que no es la mía, la mujer recostada en la otra cama no es mi madre y éstas manos no son las mías... ¿Quién soy? no recuerdo nada... no hay vida antes de ese sueño ni muerte después, sólo queda esa desagradable sensación de que ya casi todo ha sido arrancado de mi mente, pero debo aferrarme a él, al sueño, si lo pierdo me perderé yo mismo, aunque no sepa quién soy es bueno saber que estoy enfermo, quizá pueda encontrar una cura… es igualmente bueno recordar que tengo una madre aunque su nombre no pueda pronunciar... ¿Quién cuidará de mi?
Tengo mucho frío, está oscuro, la luz de la calle ya no llega y algo imponente surgió de entre la penumbra, me rodeo y me atrapó dentro de si... creo que es la soledad... ¿o la depresión, o la desesperación, o la duda? ¡Son todas ellas!
¿Por qué te ríes de mí? ¿Acaso soy un juguete y nada más? así me siento, como un objeto inanimado que yace ansioso en un rincón esperando por ser tocado por tu suave mano, a ser llevado entre tus brazos e imaginar que es feliz viviendo la fantasía que se te antoje vivir... para después ser lanzado con aburrimiento y fastidio de nuevo al rincón... De nuevo al rincón... ya he aprendido a amar ese rincón, a venerarlo, quererlo y acariciarlo, es el rincón lo único real en la alcoba...
No existe la gangrena, ni el hedor, ni mi madre, ni el carrusel, tampoco existes tu... sólo existe el rincón... todo lo demás en un producto de mi retorcida mente que se baña en la soledad mortuoria de un alma vieja que no termina de perecer pero que sin embargo va muriendo lentamente, día a día y no terminará de hacerlo... ¡no terminaré de morir! ese es mi castigo... te preguntarás ¿Quién me sentenció? la firma dice AMOR
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