Tengo las huellas de tus caricias por toda mi piel,
por cada caricia tuya hay un pútrido jirón de carne.
y el dolor punzante de todas esas heridas
no cesa y se incrementa cada vez que respiras…
Al igual que en mi cuerpo dejaste rastros de tu presencia
en mi cama se desborda ese olor a sexo
que ningún otro cuerpo ha dejado en mi alcoba
y que únicamente en esas noches solitarias se ofrece
mientras pienso y mi cuerpo te recuerda…
He caminado por el bosque
Tratando de olvidar tu cuerpo
Pero el viento que mece los pinos
Me murmura todo el deseo lascivo…
La Luna que tantas veces ha mirado éste pecado
cuenta a las estrellas de que tu cuerpo soy esclavo,
mi juego es poseerte
más aun de ti estoy poseso
me alejo y no te olvido,
te tengo y me desprecias,
a mi cuerpo le exiges sexo,
a mi alma se exiges lujuria…
Para todos ese es tu precio,
tu moneda no es más que dinero líquido,
el precio por tu cuerpo,
es el desprecio de uno mismo…
1 comentario:
odio esa moneda
Publicar un comentario
COMENTA QUE