De inmensos campos verdes se rodeó,
Con gigantes grises se acompañó
Y su cielo azul, violeta se volvió
Los días soleados quedaron atrás,
Tras las puertas del jardín me quede...
Mudo espectador, del oscuro marchitar...
De las rosas quedaron cenizas
Y del zarzal sólo los pinchos
Amenazadores no se irán...
La última manzana cayó...
Después del otoño el estío arribó
Deteniéndose allí el tiempo
Detrás de las puertas del jardín
Ya nada creció... todo murió...
Al centro de las enredaderas
Sola y triste quedó...
Con sus manitas impacientes
Quietecitas sobre su pecho…
Con sus ojos alegres
Apagados de dolor...
Con su sangre escurriendo
Por el blanco vestido...
Helada se quedó
Tras las puertas del jardín...
Tras esas mismas puertas le miro...
Tras esas puertas suspiro por perdón...
Pero el invierno no cede,
Y el tiempo aprehende...
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