De rosas marchitas he de llenarte la vida,
sonrisas falsas y dulces agrios
no faltarán en tu alma;
por ti mi amor,
volveré desierto las aguas de los mares
para que puedas vivir en calma;
no habrá goce alguno sobre la azotada tierra
más que el goce impuro de nuestros cuerpos.
Que sea tu sonrisa muerta
el único recuerdo que recopile el viento,
y también, mi amor marchito,
tu aliento a fálicas mentiras
el único aliento capaz de despertar a los muertos,
si, ¡muertos!
A mis muertas ilusiones y esperanzas
que de tu terso seno bebieron la cicuta
y perecieron ante la inclemencia de tu mirada;
que sea tu aliento lo que la vida les brinde de nuevo,
porque el soplo de vida
tu, madre de todos los monstruos,
fue el único don que los dioses
por cortesía, entre tanta desgracia
te concedieron.
sonrisas falsas y dulces agrios
no faltarán en tu alma;
por ti mi amor,
volveré desierto las aguas de los mares
para que puedas vivir en calma;
no habrá goce alguno sobre la azotada tierra
más que el goce impuro de nuestros cuerpos.
Que sea tu sonrisa muerta
el único recuerdo que recopile el viento,
y también, mi amor marchito,
tu aliento a fálicas mentiras
el único aliento capaz de despertar a los muertos,
si, ¡muertos!
A mis muertas ilusiones y esperanzas
que de tu terso seno bebieron la cicuta
y perecieron ante la inclemencia de tu mirada;
que sea tu aliento lo que la vida les brinde de nuevo,
porque el soplo de vida
tu, madre de todos los monstruos,
fue el único don que los dioses
por cortesía, entre tanta desgracia
te concedieron.
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