20090911
Eres ángel, Dios y castigo;
ambrosia son tus caderas,
la divinidad se oculta en tu sexo.
Miradas pasajeras nublan tu abismo,
estériles caricias fecundan tu piel
y lastimosos cantos endulzan tus oíos;
con corazón en mano,
arrancado de mi pecho
me postro ante tu complaciente altar.
Toma mi fe pagana
y alimenta tu ego con mi vida,
dolientes corazones mantienen tu belleza
y aquella cama que es tu templo
protege tu fragilidad de diosa muerta:
afiladas palabras vertidas de mi boca,
sinsabores menesteres por mis manos producidos
tu vanidad decoran.
Vuelve a mí tus brazos tú Divinidad Terrenal,
devuelve la vida con tu carne a mi carne
y no regreses al vacío jamás.
Escucha a éste tu siervo
profesante de tus enseñanzas,
ven y líbrame de todo mal.
Eres ángel, Dios y castigo;
ambrosia son tus caderas,
la divinidad se oculta en tu sexo.
Miradas pasajeras nublan tu abismo,
estériles caricias fecundan tu piel
y lastimosos cantos endulzan tus oíos;
con corazón en mano,
arrancado de mi pecho
me postro ante tu complaciente altar.
Toma mi fe pagana
y alimenta tu ego con mi vida,
dolientes corazones mantienen tu belleza
y aquella cama que es tu templo
protege tu fragilidad de diosa muerta:
afiladas palabras vertidas de mi boca,
sinsabores menesteres por mis manos producidos
tu vanidad decoran.
Vuelve a mí tus brazos tú Divinidad Terrenal,
devuelve la vida con tu carne a mi carne
y no regreses al vacío jamás.
Escucha a éste tu siervo
profesante de tus enseñanzas,
ven y líbrame de todo mal.
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