20091020
De nuevo he vuelto a ser un secreto,
obligado a esconderse
en lo más recóndito de su alcoba,
negándoseme los cálidos rayos dorados
de igual forma que aquellos plateos besos
provenientes de los dulces labios
de la hermosa dama blanca
que corona mis largas noches de espera.
Enorme estacas de doble filo
se apuntalan amenazantes
alrededor de la fortaleza de mi alma
la cual poco a poco se desmorona,
invadida por el ejercito aguerrido
que la inevitable soledad
envió para asediarme y tomarme en sitio.
De los pozos llenos con el agua del recuerdo
se filtra a mi cerebro la amargura,
enferma mi cuerpo y debilita mi alma,
mientras piedra por piedra cae el muro norte.
Ya debilitada mi coraza
tu veneno corre por mi ser entero,
destroza mis nervios, sofoca mi vida,
brotan las lagrimas,
se arrojan ingenuas al vacío sepulcral
esperando estúpidamente en tus manos
ser enjugadas y redimidas.
Maravilloso estratega,
siendo que en ésta batalla no te es necesario estar,
en tus besos plantaste todo el veneno
y de tu sexo me hiciste prisionero,
tras las rejas de tu piel morena
en jaque colocaste mi alma
y en tus manitas te llevaste mi inmortalidad.
Perpetuidad clama mi tumba
al amor perdido en tu olvido;
piedad suplica mi alma
y que me recuerdes te ruega mi corazón
desde el fondo del abismo
de la crueldad que gustoso
excavaste para tu regocijo
conmigo agonizante como tu privado circo.
De nuevo he vuelto a ser un secreto,
obligado a esconderse
en lo más recóndito de su alcoba,
negándoseme los cálidos rayos dorados
de igual forma que aquellos plateos besos
provenientes de los dulces labios
de la hermosa dama blanca
que corona mis largas noches de espera.
Enorme estacas de doble filo
se apuntalan amenazantes
alrededor de la fortaleza de mi alma
la cual poco a poco se desmorona,
invadida por el ejercito aguerrido
que la inevitable soledad
envió para asediarme y tomarme en sitio.
De los pozos llenos con el agua del recuerdo
se filtra a mi cerebro la amargura,
enferma mi cuerpo y debilita mi alma,
mientras piedra por piedra cae el muro norte.
Ya debilitada mi coraza
tu veneno corre por mi ser entero,
destroza mis nervios, sofoca mi vida,
brotan las lagrimas,
se arrojan ingenuas al vacío sepulcral
esperando estúpidamente en tus manos
ser enjugadas y redimidas.
Maravilloso estratega,
siendo que en ésta batalla no te es necesario estar,
en tus besos plantaste todo el veneno
y de tu sexo me hiciste prisionero,
tras las rejas de tu piel morena
en jaque colocaste mi alma
y en tus manitas te llevaste mi inmortalidad.
Perpetuidad clama mi tumba
al amor perdido en tu olvido;
piedad suplica mi alma
y que me recuerdes te ruega mi corazón
desde el fondo del abismo
de la crueldad que gustoso
excavaste para tu regocijo
conmigo agonizante como tu privado circo.
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