20091024
Mi alma se halla intoxicada
gracia al agua sulfurosa
que bebí de tu boca,
el dolo evocado del recuerdo
desgarra cada músculo
de mi envenenado corazón,
caen pútridos girones de mi cuerpo
sobre el oscuro llano donde estoy
aguardando por el fuego y su ardor.
Por vez primera las llamas besan mi piel,
agotadas mis emociones y tus recuerdos se calcinan
dejando como único rastro de tu amor las cenizas;
mi cuerpo moribundo y mi alma dolorida
se consumen por éste fuego bienhechor,
fuego que marca una nueva vida,
nuevos aires de grandeza
y quizá la posibilidad de un nuevo corazón.
Ahora son las cenizas el lastimoso recuerdo de tu pasado amor,
gustoso he de conservarlas en la memoria
para que jamás se olvide la historia
de tan fugaz amor ya marchito
del cual un poco de cariño por ti sobrevivió.
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