20091024
Qué bien me siento
al comer en un plato nuevo,
el mundo y su vida ambigua
puede degustarse mejor
en una vajilla nueva,
siendo el centro del universo
una azucarera
repleta de azúcar morena.
Ante mi se abre un mundo nuevo,
un mundo alegre y soleado,
¡es el mundo del sabor!
con sus colores acaramelados,
apetecibles paisajes
y océanos eternos de agua sabor tutti-fruti,
volcanes de teteras humeantes
anunciando con estrépito
que listo está el té.
Qué bien me siento
al poder el mundo y la vida degustar,
reducir lo complejo de los sentimientos
en oleadas de sabor
endulce o agrio
condensar las experiencias
y que la integridad junto con la madurez
tan sólo se traduzcan
en aprender a cocinar.
¡Gracias vajilla nueva!
mi nuevo objeto para alucinar.
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