Hoy tus senos los ofreces al mundo
cual pétalos nacientes sedientos del beso del rocío matinal
que clama a gritos por tu pistilo virginal…
Asustados correrán los niños lejos de ti,
vendrán pervertidos los hombres,
lascivos y atormentados,
vienen a vaciar su infidelidad en tu cama.
Amante marchita, esposa olvidada
mujer hecha de polvo y escamas blancas,
compañera putrefacta deseando pasión y redención
inclinada, postrada, humillada, ofreciendo el culo al alba,
deforme, perforada, anal-amada
prostituta y además de eso adorada.
La saciedad de sus cuerpos decadentes,
está en el arrebato insensato de tu manchada virginidad,
el pecado mismo siempre prohibido del deseo amordazado
siempre recordado, anhelado, esperado,
sepultado y maldecido, silenciando mientras es profanado.
Las rosas teñidas de rojo,
rojo sangre y aborto,
ángeles uterinos arrancados
y lanzados al cesto frío de lo perdido.
Puta lacerada, demacrada, besada y golpeada…
perra asediada, acorralada y violada…
virgen nocturna de entrepiernas asociadas a mil marcas
marcas crueles en tu fiel vagina,
marcas vividas, dolidas y aprendidas,
marcas de vida… tu vida…
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