Una mariposa de alas blancas ronda mi cabeza,
aletea entre mis oídos, se posa en mis amarillentos ojos
y excreta cosas felices en mi boca.
Han pasado ya varios días desde que Martina la mariposa me sigue,
mientras charlo con la oscuridad nocturna sobrevuela la entrada al infierno
cubriendo la tierra con su sombra fantasmal,
sólo duerme un poco de día, carcome mi mente y bebe de mis lágrimas,
prácticamente mi decadencia la mantiene viva,
alegre, radiante, sus alas brillan centellantes al aletear…
Martina, querida mía ¿por qué aún no te vas?
Es de frágil fragancia el perfume de las flores en las que retozas,
Ni los alcatraces blancos igualan tu color puro cual marfil
Martina, pequeña niña ¿por qué decidiste posarte en mi hombro?
A lo lejos de éste grisáceo valle existen tierras verdes, montañas azules,
cielos estrellados, nubes naranjas y sirenas bellas
Martina ¿por qué estás aquí?
Martina nada me dice, nada refleja su rostro sereno,
sólo aletea, vuela un poco, se cambia de hombro, a veces toca mi mano
con una caricia suave, tierna, cariñosa, y me sonríe
para alejarse sigilosa y descansar sobre algún rayito de sol.
Los vientos del norte trajeron consigo una enorme nube negra
cargada con mil penas, incontables galones de culpa y amargura
que se vertieron como lluvia sobre nuestras cabezas,
tomé a Martina entre mis manos y la protegí de aquella lluvia acida,
espesa, parecía no ser agua sino sosa caustica, quemó un poco mi piel
y alguna gota hirviente hirió mi alma, pero no a mi Martina.
Ceso la tempestad, había algunas casas destruidas,
montones de sueños húmedos y rotos yacían sobre la tierra aún mojada
y Martina les miro triste y tal tristeza me inquietó,
¿acaso esos sueños muertos algún día serían como Martina?
¿los sueños se convierten en bellas mariposas?
He oído decir que una mariposa blanca augura muerte
¿Acaso Martina ha predicho ya mi muerte?
Es ella, mi amiga, mi amante, mi niña ¿mi sueño convertido en realidad?
¿Sus alas traen consigo el abrupto reloj que ha de detener mi corazón?
Martina, ¡Martina, amor!, ¿tu te llevarás mi vida entre tus delicadas patitas?
¿Arrancaras a éste ser miserable y deplorable de una vida sin razón?
Martina… ¿Martina? ¡¡Martina!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
COMENTA QUE