Retuerce el pescuezo y afloja el alma,
que las yagas de la soledad
arden de nuevo en la claridad del alba;
regordetas e hinchadas de sangre las lágrimas se muestran,
gotas saladas que por tu mejilla caen en tus rodillas
y se cuelan agresivas dentro de tu piel y sangran las heridas.
Advierte de nuevo el peligro de la falsedad desmedida
y de las flores marchitas que te sumergen en incansable agonía.
Una caricia necia de tu aura no se aleja,
tiene en sus ojos siempre tristes
un destello de alegría en cuanto te mira;
Moras pesadamente en la caverna de una hetaira
que sin distinguir noche de día
devora tu esencia inmortal y drena tu vida;
Afiladas puntas recubiertas de veneno se sirve escupir sobre tu cuerpo
y de nuevo ardes en busca del deseo que mitigue y de a tu dolor de sosiego.
De cristal es la ventana que nos llama, el acceso a nuestras almas,
es frío objeto, ángel o santo desesperado intenta curar la agonía…
Te miro, me miras
sentado yo, acostado tu,
gritos clavados en mi alma,
yagas clavadas en tu mente
seres que de necesidad sienten
la unión que marcará para ellos el destino
no importa si están perdidos en el frío
o hundidos en un abismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
COMENTA QUE