Las imágenes de mil leones tallados en las fachadas eternas de esos viejos edificios evocan al rugido mudo que silencioso acaricia los sordos tímpanos de los transeúntes, viaja el sonido, corta el aire como un cuchillo y se pierde opacado por los gritos lastimeros de una ciudad que despierta encabritada al albergar una sociedad con ideología atrasada.
Cada noche de suplicio inamovible la Luna acaricia a tan tiernos gatitos que contentos y apaciguados ronronean de nuevo en silencioso sepulcro y como siempre, viene severo el Sol y les recuerda que están en su prisión purgando inagotable condena y que por la eternidad han de ahí estar; una lágrima se vierte desde el fondo de la roca ancestral y cae sobre el pavimento y la acera le chupa, le drena y le lleva hasta los huesos de la inerte ciudad que yace sepultada en el lodo del recuerdo debajo de éste moderno arrabal.
Milenaria Luna de inmenso brillo y esplendor, recuerda que en otro tiempo cabezas de viperinas dueñas yacían labradas en la piedra inmortal y que al deslizar su suave mano sobre su cabeza podía el cascabel escuchar de aquellas venenosas doñas que con su acento tan especial le contaban excitadas cuantos corazones arrancados aun tibios y palpitantes habían visto su rumor apagar en las manos del hombre jaguar.
Cansado regresa el sol a la oscuridad reinante y dándole la espalda al mundo mira de soslayo el ayer que se perdió dentro del odio y la sangre derramados por incontables humanos, se lleva una mano a la frente y deja escapar una lágrima y ésta lágrima se vuelve estrella y en el firmamento de los hombres aparece esperando que se le tome como guía y amnistía.
Se preguntan la Luna y el Sol mirándose desde lejos el por qué de toda ésta destrucción, anteriormente ambos danzaban con el hombre de la mano y en la de los muertos hermosa calzada una vuelta daban, dormían en sus casas y después de regresar al firmamento sus bondades les irradiaban, nacía feliz el maíz y la tortilla las panzas hambrientas llenaba, daba la Luna sus aguas saladas y dulces repletas de manjares que únicamente se tenían que pescar y el sonido del pedernal rompiendo contra la carne pocas veces se escuchaba.
Hoy al cerrar los ojos ambos astros reyes de nuestro cielo pueden escuchar el grito de los niños abusados y las balas rápidamente terminar la vida de un mendigo, se desconoce ahora la palabra amigo y entre tanto ruido caótico hace algún tiempo se hizo el silencio, sonaron dos estallidos y lloro desconsolada la Luna al ver a tantos pobres ser tomados de imprevisto y masacrados por una luz cegadora, encolerizo el Sol y su ira se desató, la hermosa Luna le pidió en nombre de nosotros perdón y él otra oportunidad nos dio. Pero sin saberlo esa oportunidad expiró, moriremos devorados por nuestro Sol, su esposa, nuestra guerrera protectora devorada también será y después él mismo colapsará y el Universo triste quedará.
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